Izarbe Pajuelo continúa su despegue con El jardín más profundo (Pintacoda), su primer cómic como autora completa

Una premisa sencilla que coge un vuelo espectacular y acaba como una hermosa fábula sobre la amistad, el cuidado al medio ambiente y la familia. Esto es lo que ofrece El jardín más profundo (Pintacoda Ediciones, 2023), el tebeo que viene a confirmar que Izarbe Pajuelo (Jaca, 2001) ha venido al mundo del cómic para quedarse. El año pasado no solo supuso el del debut de la autora como dibujante profesional, con la publicación de La Tangente (Fandogamia), junto al guionista Sergio S. Morán, sino que trajo también un fanzine de cerca de 40 páginas, Cambio, y el lanzamiento de un título para público infantil, El jardín más profundo (Pintacoda), dos títulos en los que ha demostrado su buen pulso narrativo. Un detalle a destacar: estos tres tebeos tienen su origen en su paso por el Ciclo de Cómic de la Escuela de Arte de Zaragoza, de donde está surgiendo una formidable cantera.

Precisamente, El jardín más profundo surgió como proyecto final del Ciclo, y tan buenas maneras apuntaba que ha acabado por materializarse en las 160 páginas que ocupa su forma definitiva. Aquí se nos cuenta el encuentro de dos niñas, Nela y Beryl, con Tula, una espíritu del bosque que anda preocupada por los extraños cambios que están ocurriendo en el jardín que es su hogar. Extrañas plantas y animales, de hermosas formas y brillantes colores, han empezado a surgir de la nada. Este festival cromático, tan cautivador en su apariencia, esconde el germen de la destrucción para el vergel, puesto que ha roto el natural discurrir del ecosistema. Así las cosas, un poco por responsabilidad, un poco por aventura, Nela y Beryl, tan diferentes ellas, se emprenden junto a Tula un asombroso viaje para intentar arreglar el desaguisado.

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Aprendizaje

De la mano de las tres protagonistas, la historia va llevando por distintos escenarios, con encuentros con nuevos personajes que van arrojando luz sobre lo sucedido, en un planteamiento que tiene algo de aventura gráfica. Las niñas aprenden importantes lecciones por el camino, y conviene recalcar esto: son ellas las que aprenden, de su interacción, de su diálogo, de su compartir experiencias; no reciben ninguna enseñanza de sus mayores, que se mantienen ensimismados en sus propios asuntos hasta que les abren los ojos al problema. 

Esta obra encierra varias moralejas, quizás la más importante la relacionada con asumir los cambios que trae la vida (en este caso, la separación de los padres); los mensajes están ahí, pero no comete el error de gritarlos a la cara, sino que los expone con sencillez y naturalidad. Y a ello contribuye el atractivo en el diseño de los personajes (¡ay, qué majos esos espíritus del bosque!), lo seductor de la ambientación, el buen uso de los recursos propios del cómic y, sobre todo, la alegre paleta de colores que se despliega en las páginas completas. Hay alguna cosa por ahí a mejorar en cuanto a la distribución de las viñetas, pero en ningún caso ensombrece el resultado final. El jardín más profundo es un magnífico tebeo infantil que, en su sencillez, respira maravilla.

El jardín más profundo, de Izarbe

Pintacoda. Rústica, color. 160 págs., 16,95€